jueves, 27 de junio de 2013

Reflexión a las dudas



No es de la vacilación ni de la falta de confianza,
Es del miedo de lo que se nutre  la duda;
Miedo de la vida, del destino, de la realidad cruda,
Del propio abismo que genera la desconfianza.

La duda mina la autoestima de aquella persona,
Atormentada por la creencia de no ser querida;
Pierde el control y el sentido de dirección de su vida
En tortuosos senderos alejados de la real zona.

Enfermedad del alma es la duda, coartando opciones,
Sumerge en abismos crueles de sufrimientos penosos,
Deprime, fatiga, agota, drena, momentos dichosos
Condicionando la libertad para amar sin buenas razones.

Sentimiento cruel, es la duda, que la fe quebranta;
Mina su valor, derriba su fortaleza, cierra su fuente,
Clausura la salida, se atasca, sucumbe, en la vertiente
De la marisma de arenas movedizas que levanta.

Atascado en la triste irresolución que te agobia
Arroyos tributarios, afluentes seguros del estrés,
Desbordan pronto, inundan tu mente de una vez,
Con la decisión impensada, y cruel que te oprobia.

Dudas porque temes poner a prueba
Tu capacidad de enfrentar la adversidad,
No te consideras digno, temes a la verdad
Eres esencialmente débil y el miedo en ti se ceba.

Las dudas,  ese importuno acompañante,
Que nos roba la felicidad, nos quita el sueño,
Impide el deseo, cultiva el recelo, en su empeño
De alimentar las insuficiencias del amante.

Saca tus puntos fuertes como arma en ristre,
Límpido expresa todo lo que a ti te molesta,
Busca soluciones, alternativas, estate alerta
Para que tu congénere la confianza registre.


miércoles, 26 de junio de 2013

Gracias...



Compartes tu vida con la mía...
Con una mirada, entregas el alma,
Sentir tus caricias, besarte con calma,
Cual nutrientes del  pan de cada día.

Entrelazado  al túnel de tus piernas,
En momentos de glorias celestiales,
Perdidos en sensaciones eternas
De dicha, goces y venturas inmortales.

Se me está haciendo un hábito, quererte
Terrible necesidad, singular dependencia,
Que a cada instante peno por verte
Aunque te alejes en justificada ausencia.

Gracias por ser la vara de equilibrio
Que en sendas tortuosas me permite caminar.
Gracias por ser venda, bálsamo, alivio
Para los cortes y golpes de la vida curar.

Gracias por ser un eslabón de oro
En la pobre cadena de mi existencia,
Por las cosas que me gustan, que adoro
Cuando parece que perdía la paciencia...

Gracias por permitirme amarte,
De la tierna forma en que te amo.
Gracias...por estar conmigo, por quedarte.
Gracias por responder cuando te llamo.

Gracias por regalarme lo bueno o “malo”
De ti,...en cada beso, en cada abrazo,
En cada tramo de tu piel que firme escalo;
Sin prisa, sin riesgos, resuelto, paso a paso.


Gracias por ser tan tierna, mujer adorada,
Por estar ahí, esperando el reencuentro.
Gracias por ser amor, cómplice, aliada
Y por eternizar la magia de cada momento.
Gracias…, gracias…, gracias…

jueves, 13 de junio de 2013

El Recuerdo de mi Padre







Yo tengo en mi corazón un soberano
Único, a quién venera el alma mía;
Ante su majestad,  yo pobre enano.
El amor era su código y la virtud su guía.

En largos años de misericordia y celo
Lleno de sólida y viril constancia,
Cuidó la fe con que me habló del cielo
En los primeros años de mi inquieta infancia.

Larga enfermedad y sutil pobreza
En su pecho abrieron incurable herida,
Nunca cambió el rumbo, con la certeza
De que más allá de la muerte, está la vida.

Secó su llanto, callaron sus dolores,
Y siempre mantuvo sus ojos fijos,
En barrer las piedras, sembrar valores
Sobre el camino que marcó a sus hijos.

Mi padre tenía en su mirar sereno
Rutilantes destellos de un alma honrada
¡Cuánto parecer de ternura pleno,
Admiré en el esplendor de su mirada!

Desde muy pequeño veneré su cariño,
Por eso es que hoy al honrar su nombre,
Honro al amor que me inspiró de niño
A ser muy fuerte al llegar a hombre.

Todo lo evoco, Padre mío, tus quejidos;
Tus palabras postreras, la voz triste,
Tus últimos consejos, a mí, ceñidos
Desde la lúgubre tarde en que te fuiste.

Lanzo al universo este himno discreto,
Estés donde estés, tu alma lo perciba;
Versos de amor, devoción, respeto,
Nutren tu presencia, en mí, siempre viva.